GORETTI IZUZKIZA "Goizu"

No es fácil definir la pintura. No lo es la música, y menos el arte pictórico. Sobre todo para alguien como yo, que aunque disfruta de la misma como un tonto con una tiza, carece de los conocimientos, el tiempo y la dedicación necesarios para conocer el mundo de la pintura de manera extensa. Por lo que no tengo ningún rubor en definirme como un profano de este arte tan increíble. Hacer música es complicado, pero pintar es de locos. De "tolos", que diríamos en Galicia.

Sabía que Goretti Izuzkiza "Goizu" (Hernani 1975) se dedicaba a pintar, y recuerdo de ella colaboraciones en forma de coros para conciertos, y un fondo "pop-art" que nos hizo para los directos. A menudo nos hablaba de sus pinturas y, medio en broma medio en serio, me dijo: "un día te regalaré un cuadro". Yo le dije que me encantaría, aunque reconozco que entonces me vencía el escepticismo, lógicamente.

Me invitó a su taller de pintura para presentarme el cuadro que acaba de pintar. Lo había titulado "Chicas de Ritxar". Nunca han puesto mi nombre en un cuadro, le dije antes de entrar. Me sonrojé. Lo tenía cubierto de papel. Cuando lo descubrió, me quedé petrificado, la sorpresa fue mayúscula. Pero... si esto es de verdad, pero si eres una artista, pero....

A partir de aquel momento indagué en su obra, en todo lo que había pintado y en todo lo que estaba pintando. Quería conocerlo todo porque me parecía que tenía un talento enorme. Lo tiene. Sus pinturas me recuerdan por momentos la "abstracción postpictórica" de las primeras obras de Frank Stella, con coqueteos del "constructivismo", sin renunciar al "op-art" de Vasarely en la evolución matemática del arte abstracto. Es complicado definirla, pero así lo ven mis ojos. Incluso a veces emerge el cubismo como en las "Chicas de Ritxar".

No en vano, el "cubismo" (movimiento de arte abstracto que surge hacia en la Rusia pre-revolucionaria de manos de Vladimir Tatlin) fue influido inicialmente por las esculturas cubistas realizadas por Picasso. El objetivo de Tatlin era liberar al arte de toda interpretación emocional y burguesa de la realidad, en favor de un nuevo lenguaje abstracto (de elementos correlacionados, estructuras internas, energías y tensiones espaciales) basado en las propuestas racionales de la tecnología y de la mecánica industriales.

Sus colores, sus geometrías, y cada una de sus formas tiene una razón de ser. Nada sobra y nada falta. Y así, las pinturas de Goizu realzan la luz necesaria para plasmar un momento y una necesidad de comunicar. Y es curioso, porque sus geometrías están llenas de vida, al margen de la tonalidad cromática que elija para su obra.

A veces me recuerda a Kasimir Malevich, el artista ruso que entusiasmó a los colegas de su época con su nueva corriente vanguardista explicada por el propio Malevich en "Del cubismo al suprematismo: el nuevo realismo pictórico". La Revolución de 1917 coincide con el auge del "suprematismo", y el artista se suma al fervor revolucionario de la vanguardia, asumiendo responsabilidades en el ámbito de los museos y la enseñanza de las artes.

Goizu es una artista perfeccionista, minuciosa, que se olvida del tiempo (la moneda de cambio del mercantilismo artístico) para esconderse entre sus policromías y trabajar su obra hasta lograr el objetivo buscado. Esa imagen que tiempo antes ha surgido en su mente para después, tener esa insaciable necesidad de plasmarla para siempre, para ella, para la gente. Y es aquí donde surge mi debilidad por su pintura, porque de una u otra manera su obra artística tiene un nexo con la música; sus colores, sus escalas cromáticas, la profundidad, la luz y la fuerza de un estribillo que nos golpea una y otra vez, manteniéndonos con la mirada perdida en sus geometrías que nos llevan a un mundo imposible no tan lejano de éste. Abrir los ojos para soñar y cerrarlos para despertar.

Domina de manera especial sus composiciones. Es marca de la casa. Dos, tres o cuatro composiciones diferentes con soluciones en horizontal, vertical e incluso en diagonal que nos hablan por si mismas. Como un guiñapo reversible que se interpreta de múltiples maneras.

Una de sus últimas obras ha sido la creación de 100 portadas, pintadas, y personalizadas para nuestro último trabajo. Una genial obra de arte, y quién sino la sensibilidad de Goizu para catalizar los poemas de Kirmen Uribe con la música de Elurretan.

EXPOSICIÓN VIRTUAL (clicar para ver)

Richard